Es la práctica docente basada en
la evidencia que se dirige hacia la construcción auto-regulada del
conocimiento, haciéndola “sostenible, perdurable, saludable y duradera” (Sterling,
2008, p. 65). Su objetivo es responder a las necesidades de todos los
estudiantes durante la etapa escolar y a lo largo de la vida. El aprendizaje
sostenible depende de una enseñanza efectiva, que responda a las necesidades de
aprendizaje individuales de la mejor manera posible.
Por otro lado, se puede decir que
el aprendizaje sostenible es una propuesta que evidencia la posibilidad que el
docente tiene de adaptar la manera en la que enseña según las necesidades y
capacidades de aprendizaje de cada estudiante, es viable para crear un ambiente
seguro que favorece a todos los niños, niñas y adolescentes en su manera de
aprender. Las dimensiones del aprendizaje sostenible: aprendizaje para todos,
enseñanza significativa y aprendizaje perdurable conforman un marco que
alimenta y enriquece las prácticas del aula.
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